domingo, 17 de febrero de 2019

Puños rosas – Un romance gay no tan romance.


En los inicios de la década del presente siglo se presentó una serie de films mexicanos con ciertas temáticas, tópicos, estilos y representación, la cual llegaba desde los 90 como respuesta al cine de ficheras y los melodramas baratos de los 70 y 80. Este tuvo por supuesto muchos críticos por su realidad ilustrada, uso de lenguaje soez, entre otras cosas. Cosa que actualmente parece irreal con el panorama actual de comedias románticas y remakes mas manoseados que una telenovela de Caridad Bravo Adams. 
En esa corriente llega en 2004 Puños Rosas del director Beto Gómez. Que trata sobre un romance homosexual en medio de la decadencia social y la delincuencia organizada… bueno más o menos. Y ese es el principal problema con el film.
Si bien no estamos ante un film malo perse pero si uno con bastante errado donde el mas equivocado es el propio director. Tenemos la historia de un boxeador quien por culpa de su padre apostador acaba en prisión y es donde se topa con un grupo delictivo con el que ve una posible familia. Y el sicario con una familia delictiva donde donde como todo grupo sicariato hay traidores y demás conflictos.

Estas dos historias se van poco a poco empalmando en una especie de atracción porque… sí. Volviendo a la dirección junto con el montaje, tal parecería que se “comieron” escenas enteras. Eventos y motivaciones suceden sin que se explique del todo, se ve que se quiso usar una sutileza en extremo donde sencillamente poco se entiende en la película, con escasas excepciones. 
Incluso el tema es demasiado vago; no es el choque de mundos, tampoco es la decadencia de un personaje el cual ya estaba en una sociedad precaria, mucho menos es la homofobia y el machismo en el mundo delictivo (tema que casi nunca es explorado en este tipo de historias) ya que muchas veces no cierra en dicho tema del todo. Mi percepción de que trato el film (más o menos) se ilustra en el encuentro entre el joven boxeador y el sicario. Donde el primero se encuentra al segundo matando a un tipo y se ven por vez primera, con el sicario no matándolo y dejándolo libre. 
Jimmy ha vivido en un mundo donde se tiene que sobrevivir como hombre, el trabaja en la morge maquillando cadáveres. Al principio el mismo menciona que ahí junto con boxear es el único momento donde se siente libre, un equilibrio entre una actividad convencionalmente masculina y una femenina. Así que tiene sentido que termine atraído por un sujeto que encarna todo los convencionalmente masculino. German, el sicario, es varonil, violento y además calmado; pero también asqueado con la manera en que ha sido idealizado pro todos, incluyendo su esposa. Pero en su caso no queda muy claro porque el siente atracción por el chico. Y todo queda ahí en atracción, descnozco si asi fue por una cuestión de censura o porque el director tenía esa intención (lo que por cierta razón dudo mucho), lo que no sería malo si no fuese por esta sutileza exagerada.

Del resto hay poco que mencionar, tenemos una fotografía con un estilo más cercano al vídeo home ochentero pero un retrato de la vida fronteriza más realista, donde los actores se ven sucios. En cuanto a las actuaciones, los protagonistas cumplen con sus roles bien, aunque el que interpreta a Germán peca un poco con su acento “pocho” se nota que a diferencia del resto el español no es su primer idioma. Hay algunos intrusos, comediantes del momento que fallan horriblemente en el tono y sirve de muy poco aquí.

Pero el simple hecho de ser producto de análisis, quizás se hay merecido una revisión. Pero solo quedo en un intento pretencioso de un tipo de relación poco vista en películas de su tipo, ya sean de Narcos o Lbgt. 

La Mula – Los latinos somos los nuevos rusos.



Ya se ha mencionado mucho que la sobrexposición de los carteles del narco, si bien ha hecho que mas latinos estén presentes en los medios hollywodenses, esto se hace al mismo tiempo de denostar mas a un grupo marginado en EEUU; asi como irónicamente promover ideas que son ya un hecho para el presidente Trump.
Por otro lado es interesante ver la variedad en calidad en estas películas y series. En esta estancia llega “La Mula”, la última del señor Clint Eastwood (quien merece cierto crédito al seguir produciendo a pesar de superar los 85 años) entra en esta larga categoría. Basada en un historia verídica sobre un vijeito americano quien sivió como mula para un cartel mexicano. 
El tema de Eastwood aquí es un tanto ambiguo, aunque a diferencia de la muuuuuy fallida “15:17 to París”, esta termina por tener un tema. Y de manera irónica da una imagen mas desconstructiva del macho americano con lo que el hombre se ha hecho famoso.
Uno de los fuertes puntos es el propio Eastwood su actuación como un gringo inocente, solitario y ojo alegre logra llenar la pantalla. Su personaje si bien llega al racismo casual, la ignorancia por su origen y condición religiosa/socio económica. Es tan “no racista” que inmediatamente se hace amigos de los narcos, y hasta se quiere volver el papá de uno. Que finalmente se contraresta con la realidad política, social y tecnológica del mundo en el que vive.
Sin embargo, la película no esta libre de los eternos estereotipos ligados al latino. Desde que la mayoría son feos, violentos, burlándose del gringito por tonto, hasta puertorriqueños, colombianos y cubanos haciéndose pasar por mexicanos… y Michael Peña otra vez de agente de la DEA.
En general tenemos una película decente, con un ritmo un tanto lento y monótono, pero es asi para llegar al momento donde todo el conflicto se centra en lo más importante: un gringo que tiene que aprender que la América de sus tiempos quedo muy atrás.

P.D. Bradley Cooper aparece aquí… de la nada. Luce muy guapo. 

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