Cuando se anunció la cuarta entrega de esta mítica franquicia, la reacciones fueron mixtas, desde quienes la ven como otro intento absurdo de la casa del ratón para hacer dinero a costa de un producto innecesario, a lo que a pesar de todo estaban dispuestos a darle la bienvenida.
A diferencia de otras secuelas desabridas de Pixar como Incredibles 2 o las continuaciones de Cars, con Toy Story 4 tenemos un film bastante digno aunque desafortunadamente sufre por tener fallas más notorias que sus predecesoras además que llevará el estigma de ser una película de más.
El apartado visual es impecable, sabemos que es Pixar y con esos presupuestos que se cargan la calidad de sus animaciones debería ser alta debería como mínimo, pero ellos logran siempre superarse. El nivel detalle en las texturas como la madera, el metal, las plantas, la diferencia entre el plástico de Woody y el de Forky por ejemplo. El uso de la iluminación entre con ventanas, texturas, agua, variando con las fuentes de luz. A diferencia de El Gran Dinosaurio cuyos fondos hiperrealistas chocaban con sus personajes caricaturescos, aquí se logra un balance entre sus fondos realistas y los personajes icónicos desde hace 24 años.
Los nuevos personajes como Gabby Gabby, Forky, Duke Caboom, Ducky y Bunny son buena adiciones al ya larguísimo cast de personajes; los primeros teniendo arcos interesantes y emotivos. Pero esta es una nueva Toy Story 2 ya que Woody es quien nuevamente tiene el mayor peso dramático y enfoque; si en la última entrega el punto era el de dejar ir a Andy, ahora es hacer su vida aparte. Así es como llegamos a Bo Beep quien pasa a un rol más proactivo e independiente debido a sus experiencias pasadas, aunque en ocasiones este recurso se exagera.
Debido a esto con Woody y los nuevos personajes, se sacrifican cualquier arco posible para el resto de las juguetes, incluso los introducidos en la anterior entrega solo continúan como muebles en la película. Y tomando en cuenta su final, si resulta un tanto decepcionante que a duras penas tengamos algo relevante con Buzz, Jessie, o Slinky.
Si bien es un problema bastante notorio, Toy Story 4 aún es una película lo suficientemente emotiva, entrañable y visualmente bella como para justificar su existencia.
A diferencia de otras secuelas desabridas de Pixar como Incredibles 2 o las continuaciones de Cars, con Toy Story 4 tenemos un film bastante digno aunque desafortunadamente sufre por tener fallas más notorias que sus predecesoras además que llevará el estigma de ser una película de más.
El apartado visual es impecable, sabemos que es Pixar y con esos presupuestos que se cargan la calidad de sus animaciones debería ser alta debería como mínimo, pero ellos logran siempre superarse. El nivel detalle en las texturas como la madera, el metal, las plantas, la diferencia entre el plástico de Woody y el de Forky por ejemplo. El uso de la iluminación entre con ventanas, texturas, agua, variando con las fuentes de luz. A diferencia de El Gran Dinosaurio cuyos fondos hiperrealistas chocaban con sus personajes caricaturescos, aquí se logra un balance entre sus fondos realistas y los personajes icónicos desde hace 24 años.
Los nuevos personajes como Gabby Gabby, Forky, Duke Caboom, Ducky y Bunny son buena adiciones al ya larguísimo cast de personajes; los primeros teniendo arcos interesantes y emotivos. Pero esta es una nueva Toy Story 2 ya que Woody es quien nuevamente tiene el mayor peso dramático y enfoque; si en la última entrega el punto era el de dejar ir a Andy, ahora es hacer su vida aparte. Así es como llegamos a Bo Beep quien pasa a un rol más proactivo e independiente debido a sus experiencias pasadas, aunque en ocasiones este recurso se exagera.
Debido a esto con Woody y los nuevos personajes, se sacrifican cualquier arco posible para el resto de las juguetes, incluso los introducidos en la anterior entrega solo continúan como muebles en la película. Y tomando en cuenta su final, si resulta un tanto decepcionante que a duras penas tengamos algo relevante con Buzz, Jessie, o Slinky.
Si bien es un problema bastante notorio, Toy Story 4 aún es una película lo suficientemente emotiva, entrañable y visualmente bella como para justificar su existencia.


